En el cristal KV2Se2O, las capas magnéticas están casi desacopladas, como hojas en una pila. Cada capa se comporta de manera diferente: en una, las flechas electrónicas se alinean como en un altermagneto, en la vecina, como en un antiferromagneto común. Esta coexistencia dual pudo ser observada gracias a un microscopio de efecto túnel. El enfriamiento casi al cero absoluto suprimió las interferencias térmicas, y una punta ultrafina, que opera por efecto túnel (descubierto por Leo Esaki y John Bardeen), pudo sentir el espín de cada átomo. El instrumento registró patrones de interferencia — ondas de electrones que parecen círculos en el agua. Un escalón en la superficie del cristal, normalmente un simple defecto, se convirtió en una ventana a la capa vecina, permitiendo comparar los dos patrones magnéticos. Los anteriores cálculos computacionales y la espectroscopía solo daban una imagen promedio; la medición directa reveló el secreto. Y la simetría del cristal, estudiada por Emmy Noether, explicó cómo dos órdenes conviven en un mismo material. Este dualismo abre el camino hacia una electrónica controlada por el momento magnético.
Los escalones en la superficie de fractura se suelen considerar un defecto, pero aquí se convirtieron en una «ventana» a la capa vecina y permitieron comparar directamente los dos patrones magnéticos.