Se propone un enfoque basado en la optimización topológica por el método de densidad variable para el desarrollo de metasuperficies plasmónicas destinadas al atrapamiento óptico de nanopartículas. Las fuerzas que actúan sobre partículas de distintos tamaños y materiales se calculan mediante el tensor de tensiones de Maxwell. La función objetivo es maximizar la fuerza gradiente (atractiva) bajo incidencia normal de radiación monocromática. Primero se investigan formas libres, luego se imponen restricciones de fabricación para obtener estructuras planares realizables. Se encontró que la topología de las metasuperficies óptimas depende del tamaño y material de las nanopartículas, y para partículas pequeñas se logra una mayor rigidez de atrapamiento. Las estructuras obtenidas pueden permitir la captura selectiva masiva de partículas, lo cual es prometedor para biosensores, microfabricación y ensamblaje de sistemas cuánticos.
La luz fluye como un río invisible. Si colocas un obstáculo en el camino del flujo, el agua se arremolina en remolinos. Así, las superficies especiales crean 'torbellinos' de luz que atrapan nanopartículas como astillas. Maxwell ya en el siglo XIX dedujo las fórmulas de la presión de la luz, y hoy los algoritmos basados en ellas diseñan un relieve con detalles diminutos, como un cauce para ese río.
Estas trampas se incorporan en soluciones acuosas para capturar y clasificar nanotubos de carbono, virus y bacterias. Con ellas se ensamblan microchips sin contacto mecánico y se retienen átomos individuales para circuitos cuánticos. Los diseños son eficientes y aptos para la producción en masa.
🎯 La luz puede levantar y mantener una partícula en el aire, como unas pinzas invisibles. Este fenómeno ha sido reconocido con un Premio Nobel.
🎬 Estas trampas de luz funcionan como un 'rayo tractor' de la ciencia ficción, atrayendo objetos sin tocarlos.