Imagina un péndulo que puede oscilar de dos maneras distintas al mismo tiempo. Un truco parecido proponen los científicos con micropartículas levitantes en trampas magnéticas. La forma especial del campo permite crear las condiciones para la interferencia cuántica del movimiento: la clave para experimentos en la intersección de la física y la gravedad, y también para la búsqueda de materia oscura.
El campo magnético mantiene una partícula diminuta en el aire, como un compañero de baile invisible. Un ajuste especial del campo crea una trampa con dos «posiciones». En el mundo ordinario, el bailarín ocupa solo una, pero en el cuántico, ambas a la vez. Los físicos han logrado esto para motas de polvo que pesan billonésimas de gramo.
Para crear la trampa solo se necesitan bobinas fijas con corriente ajustable. Los experimentos con partículas levitantes permitirán probar teorías en la frontera entre la física cuántica y la gravedad, refinar el modelo estándar y conectarlo con la curvatura del espacio-tiempo. También ayudarán en la búsqueda de la esquiva materia oscura.
🎯 Normalmente, los átomos bailan la danza cuántica, pero en esta trampa son motas de polvo, miles de veces más pesadas, las que danzan.