Con la ayuda del telescopio James Webb, los astrónomos observaron por primera vez en una lejana galaxia-cuásar doble (en la era del «mediodía cósmico») moléculas orgánicas complejas: hidrocarburos aromáticos y alifáticos. Es como encontrar un delicado diente de león en medio de un huracán. ¿Cómo logran estas frágiles estructuras sobrevivir cerca de la radiación furiosa de los agujeros negros supermasivos?
Imagina que estás lejos de una parrilla, pero hueles el humo. Las partículas que llevan ese olor — diminutos trozos de hollín — se esparcen mucho más lejos de lo que podríamos pensar. Algo similar sucede en el cosmos. Con el telescopio James Webb los científicos observaron un sistema lejano donde dos galaxias chocan y se fusionan. En el centro de cada una brilla un agujero negro supermasivo — un verdadero monstruo que escupe fuego. Parecería que cerca de semejante poder nada frágil podría sobrevivir. Pero el telescopio vio algo muy distinto.
Las partículas de carbono, formadas por átomos de carbono e hidrógeno, fueron detectadas mucho más allá de las regiones centrales, donde la radiación debería haberlas quemado hasta las cenizas. Gracias a la espectroscopia (la descomposición de la luz en colores) los científicos vieron que estas 'resistentes' migas brillan de manera especial. Nos cuentan cómo se mezcla la materia durante la fusión de galaxias. Esto ocurrió cuando el Universo tenía apenas 3 mil millones de años después del Big Bang. Antes tales observaciones eran imposibles: se necesitó el agudo ojo infrarrojo de Webb y décadas de trabajo de científicos, empezando por las investigaciones de Edwin Hubble y Georges Lemaître, que sentaron las bases de la comprensión del Universo en expansión.
¿Por qué es importante? Hasta ahora se creía que cerca de los agujeros negros estas partículas no sobrevivían. Pero sobrevivieron. Por lo tanto, nuestras ideas sobre cómo son los 'torbellinos de fuego' alrededor de los cuásares necesitan revisarse. Y además, esto ayuda a entender mejor cómo nacen nuevas estrellas en tales catástrofes cósmicas. Incluso las imágenes obtenidas anteriormente por el telescopio Hubble no daban una imagen tan completa.
🎯 Los hidrocarburos aromáticos policíclicos no son solo partículas cósmicas, sino también contaminantes comunes en la Tierra. Algunos, como la naftalina, tienen un olor fuerte. Así que el 'aroma' del cosmos, en cierto sentido, realmente existe.