La metrología de attosegundos mide las oscilaciones de las ondas de luz en escalas de tiempo ultracortas, pero antes solo funcionaba con luz clásica. Ahora los científicos han demostrado que el método de muestreo por attosegundos es sensible a las fluctuaciones cuánticas de la luz brillante, permitiendo extraer propiedades de estados comprimidos donde la tomografía convencional es inútil. El esquema desarrollado mide la compresión cuántica por debajo del nivel de ruido de disparo, abriendo el camino a la metrología de attosegundos de fluctuaciones cuánticas. Es como escuchar el susurro del vacío con una claridad nunca antes vista.
La onda luminosa nunca es perfectamente lisa: la agita continuamente un rizado cuántico. Estos tirones casi invisibles fueron estudiados por el premio Nobel Roy Glauber, quien sentó las bases de la óptica cuántica. Ahora los físicos han aprendido a congelar este rizado. Aplicaron espectroscopía con destellos de attosegundos de duración (milmillonésimas de milmillonésima de segundo). El destello expulsa electrones de los átomos antes de que el rizado pueda oscilar. El patrón de los electrones expulsados fotografía, por así decirlo, el temblor mismo. Los métodos anteriores de fotometría fracasaban frente a la luz brillante debido al ruido de disparo, la granularidad caótica del flujo de fotones. El truco de los attosegundos evita esta interferencia.
El método brilla especialmente con luz «comprimida». En ella, la incertidumbre cuántica se redistribuye: se reduce el temblor en una propiedad a costa de aumentarlo en otra. Es como una ondulación que se presiona con el dedo: las ondas se estrechan en un lado pero se estiran en el otro. Ahora los científicos ven esta compresión directamente. La luz comprimida ya se usa en detectores de ondas gravitacionales, haciéndolos supersensibles, y el nuevo enfoque simplificará su uso en ordenadores cuánticos y comunicaciones, donde es crítica la velocidad de la luz.
🎯 En un segundo hay tantos attosegundos como segundos han transcurrido desde el Big Bang hasta nuestros días.