La luz tiembla, y no por capricho: en su rizado cuántico se esconden secretos que antes escapaban a los instrumentos. Ahora los científicos han logrado «fotografiar» ese temblor con destellos más breves que la propia oscilación de la luz. Es como oír un susurro entre el estruendo, y abrir la puerta a tecnologías cuánticas de precisión extrema.
🎯 En un segundo hay tantos attosegundos como segundos han transcurrido desde el Big Bang hasta nuestros días.