En un sistema estelar binario, una estrella arranca materia de su compañera. Durante siglos, esta materia se acumula en la superficie de la estrella de neutrones, un remanente superdenso de una estrella que ha muerto. Este proceso, conocido como acreción, suele desarrollarse de manera gradual. La gravedad se comporta tal como predice la relatividad general, sin sorpresas.
Pero en algunas teorías extendidas de la gravedad, la estrella puede experimentar una "escalarización espontánea": la aparición repentina de un nuevo campo a su alrededor. Antes se pensaba que esta transición era como el enfriamiento lento de un té: continua e imperceptible. Los autores del estudio demuestran que no es así. En condiciones astrofísicas reales, el proceso se asemeja más al chasquido de un interruptor. La estrella acumula masa, alcanza un umbral y cambia abruptamente de estado.
Son precisamente estas ondas las que se convierten en una señal intensa. Podrían ser captadas por detectores de nueva generación, revelando que en algún lugar remoto del cosmos se produjo una ruptura abrupta de la gravedad convencional, y no un deslizamiento gradual. Así, la astrofísica obtiene una nueva herramienta para comprobar cómo funciona realmente la gravedad en campos intensos.
Una estrella de neutrones es tan densa que una cucharadita de su materia pesaría tanto como el monte Everest.
En la novela "Huevo de dragón" de Robert Forward se describe vida en la superficie de una estrella de neutrones, donde la gravedad es 67 mil millones de veces más fuerte que en la Tierra.