En el centro de una estrella moribunda, cuando su núcleo se comprime en una esfera de neutrones, nace una tormenta invisible. Billones de neutrinos —partículas que casi no interactúan con la materia— se agitan en el plasma ardiente. Son tantos que empiezan a influirse mutuamente, cambiando sus 'sabores' (neutrino electrónico, muónico, tau) como camaleones. Calcular directamente este caos es una tarea que ni siquiera las supercomputadoras pueden abordar.
Los autores del trabajo encontraron un camino alternativo. Representaron las pequeñas inhomogeneidades del campo de neutrinos como ondas-partículas: los flavomones. Esto es similar a describir las olas del mar no por el movimiento de cada molécula de agua, sino por el comportamiento de las olas en la superficie. La idea no es nueva, pero por primera vez se probó en un modelo numérico con cambios lentos de condiciones —por ejemplo, cuando la onda de choque de una supernova avanza a través de la estrella.
Los cálculos mostraron que el método funciona parcialmente: los flavomones realmente transportan el 'sabor' hacia donde predice la teoría. Pero surgieron dos problemas. Primero, las olas pueden chocar y dispersarse entre sí —como si las olas del mar de repente comenzaran a generar remolinos. Segundo, cuando los niveles de energía se acercan, los flavomones comienzan a saltar entre ellos sin razón aparente —son transiciones no adiabáticas. Todo esto significa que la imagen simple de olas no es suficiente.
Por ahora, el método no está listo para cálculos astrofísicos reales. Pero ya ha iluminado lo que falta: los científicos tendrán que lidiar con la interacción no lineal de las olas y los saltos cuánticos. Cuando se superen estas dificultades, los flavomones ayudarán a entender cómo los neutrinos inflan la explosión de la supernova y esparcen por el cosmos elementos pesados como el oro y el uranio. Sin esta tormenta de neutrinos, nuestro universo sería muy diferente.
En el momento del colapso del núcleo de una supernova, los neutrinos se llevan el 99% de la energía de la explosión —en unos segundos se libera más energía que la que el Sol emitirá en toda su vida.
En la novela 'Blindsight' de Peter Watts, una nave alienígena utiliza comunicación por neutrinos para pasar desapercibida.