Un término coloquial para un estado de la materia en el que los quarks no están confinados dentro de los hadrones, como en un plasma de quarks y gluones.Un término coloquial para un estado de la materia en el que los quarks no están confinados dentro de los hadrones, como en un plasma de quarks y gluones. Este es un estado extremo de la materia que existió en el universo temprano justo después del Big Bang, y puede recrearse en aceleradores de partículas colisionando iones pesados a velocidades relativistas. En este estado, los quarks y gluones se mueven libremente a distancias mayores que el tamaño de un protón.
El concepto de plasma de quarks y gluones fue propuesto en la década de 1970, y la primera evidencia experimental se obtuvo en el CERN en el año 2000, seguida de estudios más detallados en el RHIC y el LHC.
En condiciones normales, los quarks están permanentemente ligados dentro de protones y neutrones por la fuerza nuclear fuerte. A temperaturas superiores a unos 2 billones de kelvin, la densidad de energía se vuelve tan alta que el confinamiento se rompe, y los quarks y gluones forman un plasma. Esta transición es análoga a cómo el hielo se derrite en agua líquida, pero para los constituyentes fundamentales de la materia.
El estudio del plasma de quarks y gluones ayuda a los físicos a comprender la fuerza fuerte y la evolución temprana del universo, y es un área clave de investigación en los aceleradores de partículas.
La temperatura del plasma de quarks y gluones creado en el LHC alcanza unos 5,5 billones de kelvin, lo que lo convierte en la materia más caliente jamás creada en un laboratorio.


