El viento lleva el polen, y cada grano de polen se mueve como si fuera independiente. Pero cuando el aire se arremolina en un torbellino, las trayectorias del polen ya no se pueden separar: están enredadas. Algo similar ocurre con los electrones en un metal extraño: su movimiento está tan fuertemente ligado a las oscilaciones suaves del medio que las partículas portadoras habituales desaparecen.
Los físicos construyeron un modelo — una cadena unidimensional donde los electrones (dos 'nubes' alrededor de puntos especiales) interactúan con un campo mediador a través de conexiones aleatorias. Esta es una versión simplificada del llamado modelo de Yukawa-Sachdev-Ye-Kitaev. Cuando el campo mediador se vuelve 'crítico' (es decir, listo para una reestructuración brusca), el sistema se transforma en una especie de metal extraño. La pregunta principal era: ¿cómo medir el entrelazamiento cuántico en tal desorden?
Los autores del trabajo encontraron una manera de calcular con precisión esta medida para cualquier segmento de la cadena. Y entonces se reveló un panorama sorprendente: el entrelazamiento entre los electrones y el campo mediador dentro de un mismo segmento resultó ser no menos importante que el entrelazamiento entre diferentes segmentos. Ambos tipos de entrelazamiento trabajan en conjunto, y su contribución conjunta obedece a una regla simple.
Así, el viento y el polen dejan de ser solo una metáfora. En un metal extraño, el medio no solo obstaculiza a las partículas, sino que se convierte en una parte inseparable de ellas. Y la ley universal del entrelazamiento, encontrada para un modelo de juguete, podría ser la clave que abra la puerta a la comprensión de toda una clase de materiales misteriosos, desde los superconductores de alta temperatura hasta la materia de las estrellas de neutrones.
Los metales extraños recibieron su nombre no por su composición exótica, sino por su comportamiento inusual: su resistencia eléctrica crece estrictamente proporcional a la temperatura, y no según las leyes habituales. Esto se observa en superconductores de alta temperatura y aún no tiene una explicación completa.