Unas balanzas ultraprecisas intentan captar la diferencia entre dos granos de arena casi idénticos. Uno de ellos es el reflejo perfecto del otro, como en un espejo. En el mundo de las partículas elementales, ese reflejo especular se denomina paridad P, y su violación es uno de los mayores enigmas de la física.
Los autores del trabajo no solo han creado una balanza, sino todo un complejo de medición para moléculas. Antes, experimentos similares se realizaban con moléculas de núcleos "inmóviles", cuyo espín (rotación intrínseca) es cero. Tales núcleos, como esferas lisas, no perciben los efectos sutiles asociados a la asimetría interna. La nueva técnica permite trabajar con núcleos que poseen espín, como el isótopo bario-137 en la molécula de fluoruro de bario.
Los científicos combinaron varias tecnologías ya existentes — enfriamiento láser, captura de moléculas en trampas y control preciso de su estado cuántico — en un único protocolo. Esto permitió alcanzar una sensibilidad calculada que supera en unas cien veces las capacidades de los haces moleculares. Este salto ofrece la oportunidad no solo de detectar la señal del núcleo pesado de bario, sino también de discernir la contribución del núcleo ligero de flúor, lo que supondría una prueba directa para las teorías nucleares.
El resultado del trabajo no es solo una precisión récord en una molécula. Es una plataforma universal, una especie de microscopio molecular para estudiar núcleos deformados. Con ella se podrán medir otras propiedades sutiles de los núcleos que antes eran inaccesibles en el laboratorio. Esta herramienta nos acerca a desentrañar por qué, en los primeros instantes tras el Big Bang, la materia venció a la antimateria, y nuestro mundo pudo llegar a existir.
La violación de la paridad P significa que las leyes de la física no son del todo iguales para nuestro mundo y su reflejo especular. Se descubrió por primera vez en 1956 en experimentos con cobalto radiactivo, lo que supuso una completa sorpresa para los científicos.
En la novela "El espejo oscuro" de Bart Ehrman, la asimetría fundamental del cosmos se convierte en la clave para comprender la naturaleza de la realidad, donde lo derecho y lo izquierdo dejan de ser equivalentes.