La estrella WD 0158−160 pulsa: su brillo cambia cada 38 segundos. Estas oscilaciones son como latidos del corazón, pero dentro de la estrella. Los astrónomos han aprendido a determinar, a partir de este ritmo y del brillo de la estrella, cuánto pesa y cuán caliente está.
Antes, la masa de una enana blanca se medía mediante el espectro, el arcoíris en el que se descompone la luz. Pero las líneas de ese arcoíris se ensanchan y diferentes modelos dan respuestas distintas. El nuevo método funciona de otra manera. El ritmo de las pulsaciones depende de la estructura interna de la estrella: cuanto más densa y caliente, más frecuentes o menos frecuentes son los latidos. Pero el ritmo solo no basta: varias opciones producen el mismo tempo.
La segunda clave es el brillo. El telescopio Gaia midió con precisión la distancia a la estrella: 223 años luz. Conociendo la distancia y el brillo aparente, se calcula cuánta luz emite realmente la estrella. Esta luminosidad depende del tamaño de la estrella, y el tamaño está relacionado con la masa y la temperatura. Al combinar el ritmo y el brillo, ambos apuntaron a una única solución: masa de 0.608 masas solares y temperatura de 24 600 grados. Ahora este método se puede aplicar a otras enanas blancas pulsantes y comprobar si los métodos antiguos se equivocaban.
El espaciado medio de periodos de la enana blanca WD 0158−160 es de 38.1 segundos, aproximadamente lo que dura una oscilación del brillo causada por una onda gravitacional dentro de una estrella del tamaño de la Tierra. La masa de la estrella es de 0.6 masas solares, lo que significa que la materia está comprimida hasta una densidad de aproximadamente una tonelada por centímetro cúbico.