En el vasto salón de la mascarada cósmica, los cuásares son los actores más hábiles. Se ponen disfraces ajenos, cambian su maquillaje y se hacen pasar por lo que no son. Dos de estos «disfrazados» llamaron la atención de los astrónomos: ambos aspiraban al papel de cuásares con lente gravitacional en el universo temprano, pero la verificación les arrancó las máscaras.
El primer objeto, J0109–5424, parecía un cuásar en el borde del universo observable: su espectro mostraba un corte abrupto, similar a un salto de Lyman, un indicio de una distancia enorme. Pero el espectro del JWST/NIRSpec reveló que ese corte no lo producía la distancia, sino líneas de absorción de hierro. Estamos ante un cuásar FeLoBAL, un cuásar con vientos potentes que expulsa gas a 2500 km/s. Su corrimiento al rojo es 2.07, no 6. La mascarada quedó al descubierto.
El segundo objeto, P170+20, resultó ser aún más astuto. En la imagen del HST, junto al cuásar se ve una fuente puntual a 0.09 segundos de arco. Al principio se pensó que era la galaxia que actuaba como lente. Pero los espectros de Gemini y LBT se describen mejor como la suma de un cuásar y una enana ultrafría, una estrella fría y tenue. La probabilidad de una coincidencia casual es del 4%. Poca, pero no nula. Quizás no sea una lente, sino simplemente dos objetos alineados por casualidad en la misma línea de visión.
Así continúa la mascarada cósmica. Los cuásares se visten con disfraces de objetos lejanos, y los astrónomos aprenden a reconocer sus trucos. Cada impostor desenmascarado hace que las futuras búsquedas de lentes reales sean más limpias y precisas. Después de todo, entre cientos de cuásares a z>5.5, solo uno está confirmado como lente, y espera a que lo encuentren sin máscara.
Entre cientos de cuásares conocidos a z>5.5, solo uno está confirmado como lente gravitacional: J0439+1634, con un factor de amplificación de 50. Y los cuásares FeLoBAL son tan rojos que se confunden con objetos en el borde del universo observable.