Los telescopios de rayos X actuales utilizan espejos de incidencia rasante que enfocan la luz sobre una superficie curva. Hasta ahora, los ingenieros recubrían esa superficie con un mosaico de muchos detectores planos pequeños, lo que complicaba el diseño y dejaba huecos en el campo de visión. Este trabajo se suma a los esfuerzos por mejorar la microscopía óptica, las ondas de vórtice y los detectores de rayos gamma, pero aborda el problema de otra manera: en lugar de adaptar sensores planos a la curvatura, cambia la forma del propio sensor.
Los investigadores tomaron matrices CCD de silicio CCID94 de iluminación trasera, desarrolladas en el Laboratorio Lincoln del MIT. Cada matriz tiene una diagonal de 65 mm y un espesor de capa deplecionada de 100 micras. Para la curvatura se utilizó una ventosa de vacío: la matriz se colocó sobre una almohadilla de teflón poroso, se presionó con vacío contra un molde de vidrio convexo con el radio deseado y luego se pegó a un molde de silicio cóncavo. El proceso requirió varios días para el curado de la resina epoxi. Se curvaron tres matrices, dos de ellas con calidad de vuelo.
La perfilometría mostró que dos matrices tienen una desviación cuadrática media respecto a una esfera de radio 2,5 m de solo 0,75 y 0,72 micras, muy por debajo de las 5 micras requeridas. La tercera matriz presentó una desviación de 5,8 micras debido a una pequeña zona en el borde. Las pruebas con rayos X a temperaturas de unos -90 °C revelaron que el ruido de lectura, la corriente oscura y la resolución espectral de los detectores curvados son comparables a los de una muestra plana de control. La energía de activación de la corriente oscura fue de aproximadamente 0,6 eV, como se espera para el silicio. La resolución espectral en la línea de carbono (0,27 keV) fue de 68 eV, en la de oxígeno (0,53 keV) de 89 eV y en la de manganeso (5,9 keV) de 179 eV, lo que resulta aceptable para fines científicos.
A diferencia de trabajos afines que mejoran componentes individuales del camino óptico, este trabajo demuestra una solución integral: un detector curvado que sigue la superficie focal. Esto elimina la necesidad de un mosaico de múltiples sensores planos, simplifica el diseño de la cámara y elimina los huecos en el campo de visión. Para futuras misiones como Lynx, esto significa la posibilidad de obtener una resolución angular de fracciones de segundo de arco en todo el amplio campo de visión sin compromisos.
El siguiente paso será someter los detectores curvados a pruebas de vibración y cargas térmicas que simulen las condiciones de lanzamiento y del espacio. También se planea modelar las tensiones mecánicas para comprender los límites de la curvatura y, posiblemente, lograr radios aún menores para esquemas ópticos más compactos.
La tecnología podría aplicarse en astronomía de rayos X, imágenes médicas y ensayos no destructivos industriales, donde se necesitan detectores de gran campo y alta resolución.
Realizar pruebas ambientales (vibración, ciclos térmicos) y refinar el modelo de deformaciones para optimizar el proceso de curvado.
En astrofísica de altas energías persiste el problema de adaptar los detectores a las superficies focales curvas de los nuevos espejos. Este trabajo ofrece una solución práctica, pero sigue abierta la cuestión de la estabilidad a largo plazo de las estructuras curvadas en condiciones espaciales.
Los detectores curvados ya se utilizan en el telescopio terrestre de seguimiento de basura espacial SST, donde tienen un radio de curvatura de 5,44 m y operan en el rango visible.
En la novela de Arthur C. Clarke 'Cita con Rama' se describen enormes espejos curvos que enfocan la luz sobre detectores que imitan su forma; una idea similar ahora se hace realidad para telescopios de rayos X.