Un dispositivo que utiliza materiales superconductores para detectar fotones individuales aprovechando sus propiedades cuánticas macroscópicas.Un detector superconductor es un dispositivo de alta sensibilidad que aprovecha las propiedades únicas de los materiales superconductores—donde la resistencia eléctrica cae a cero por debajo de una temperatura crítica—para detectar fotones individuales, los cuantos más pequeños de la luz. A diferencia de los detectores convencionales que se basan en el efecto fotoeléctrico o en uniones semiconductoras, estos detectores operan mediante fenómenos cuánticos macroscópicos, como la ruptura de pares de Cooper o la formación de un punto caliente resistivo, provocados por la energía de un solo fotón. Esto les permite alcanzar una eficiencia de detección cercana a la unidad en un amplio rango de longitudes de onda, desde la luz visible hasta los rayos X, con un ruido extremadamente bajo y tiempos de respuesta rápidos.
El concepto de utilizar superconductores para la detección de fotones se remonta a la década de 1940, pero los dispositivos prácticos surgieron a finales de los años 1990 y principios de los 2000, con contribuciones significativas de investigadores como Roman Sobolewski y el grupo del NIST. El primer SNSPD fue demostrado en 2001 por un equipo liderado por G. Gol'tsman en Rusia.
En un detector superconductor de nanocables de un solo fotón (SNSPD) típico, un cable delgado y serpenteante de un superconductor como el nitruro de niobio se enfría por debajo de su temperatura crítica y se polariza con una corriente justo por debajo de la corriente crítica. Cuando un fotón incide sobre el cable, deposita energía que rompe los pares de Cooper, creando una región localizada de resistencia normal (un punto caliente). Este punto caliente perturba el estado superconductor, haciendo que la corriente de polarización se desvíe y produciendo un pulso de voltaje medible. El detector se restablece rápidamente a medida que el punto caliente se enfría y se restaura la superconductividad. Otros diseños, como los sensores de borde de transición, miden el pequeño aumento de temperatura causado por la absorción de un fotón para inferir su energía.
Los detectores superconductores se utilizan en la distribución cuántica de claves, observaciones astronómicas y experimentos de óptica cuántica, donde su alta eficiencia y bajo ruido son esenciales para contar fotones individuales.
Algunos detectores superconductores pueden contar fotones a velocidades superiores a mil millones por segundo, más rápido que un parpadeo.
















