
Una superficie que refleja la luz, típicamente utilizada para formar imágenes o redirigir haces.Un espejo es una superficie que refleja la luz de manera predecible, típicamente para formar imágenes o redirigir haces. Mientras que el espejo cotidiano es un vidrio plateado, el concepto se extiende a cualquier superficie que obedezca la ley de la reflexión, desde el metal pulido de un telescopio hasta los exóticos 'espejos' para rayos X, que no son superficies sólidas en absoluto, sino apilamientos de películas delgadas cuidadosamente angulados. La física de los espejos es la física del control de la trayectoria de la luz, y sustenta desde el espejo del baño hasta los observatorios astronómicos más avanzados.
La ley de la reflexión era conocida por los antiguos griegos, pero los primeros espejos prácticos de vidrio con respaldo metálico se fabricaron en el siglo XVI en Venecia. El espejo moderno de superficie frontal, esencial para la óptica de precisión, se desarrolló en el siglo XIX.
La reflexión ocurre porque el campo eléctrico de la luz interactúa con los electrones en la superficie del espejo. En un metal, los electrones libres re-emiten la luz, creando una onda reflejada que cancela la transmitida. El ángulo de incidencia es igual al ángulo de reflexión, una regla simple que permite la formación precisa de imágenes. Para los rayos X, que penetran la mayoría de los materiales, se utiliza un truco diferente: se reflejan en ángulos muy rasantes (incidencia rasante) sobre superficies lisas, o mediante recubrimientos multicapa que actúan como cristales artificiales, como sugiere el título sobre un 'espejo para rayos X'.
Los espejos se utilizan en telescopios, láseres, concentradores solares y sistemas de comunicación óptica. Los 'recubrimientos híbridos' mencionados en un título se emplean para crear espejos que reflejan la luz mientras también irradian calor, crucial para mantener fríos los instrumentos espaciales.
Un espejo que 'no confunde la luz', como dice un título, es un espejo de conjugación de fase, que refleja la luz de vuelta exactamente a lo largo de su trayectoria de entrada, deshaciendo efectivamente cualquier distorsión que la luz haya sufrido en el camino.










