Astrónomos encontraron un mecanismo elegante: la supernova no destruye la cuna planetaria, sino que envía rayos que, dentro del disco, crean los átomos radiactivos necesarios. A una distancia de un pársec, funciona a la perfección. Este hallazgo convierte a los planetas rocosos en algo común.
arXiv:2512.09660 · 2025-12-10