En el famoso debate mental entre Einstein y Bohr, la rendija atómica siempre tiembla por el ruido cuántico. Este ruido, como un susurro incansable, emborrona el patrón de ondas. Ahora los físicos han aprendido a comprimir ese susurro: atenuando la parte que revela el camino de la partícula. El contr
arXiv:2605.28038 · 2026-05-27