En un trozo de imán, los electrones siempre se desvían un poco, aunque no haya campo externo. Este efecto fue predicho por Dirac hace casi un siglo, pero se creía que a bajas velocidades era insignificante. Resulta que la curvatura de la trayectoria está integrada en la propia partícula, y esto promete una nueva electrónica magnética sin imanes voluminosos.
🎯 Un efecto descubierto hace más de un siglo fue un misterio durante mucho tiempo; solo recientemente se supo que la respuesta estaba oculta en las ecuaciones de Dirac, y que este «sesgo» es fundamental incluso para partículas en reposo.