Los científicos estudiaron un motor térmico cuántico cuyo fluido de trabajo son dos cúbits que interactúan con un campo de radiación a diferentes temperaturas. Cuando los cúbits se ponen en movimiento, debido a efectos relativistas perciben temperaturas distintas a las que medirían termómetros inmóviles, algo análogo al conocido efecto Unruh. Esta diferencia en las temperaturas «aparentes» se convierte en un recurso: los autores demostraron que el motor puede generar más trabajo y alcanzar una eficiencia superior al límite de Carnot estándar, calculado para cuerpos en reposo. Como un velero que aprovecha el viento aparente, el motor extrae energía del movimiento.
Un motor térmico se puede comparar con un corredor que atraviesa aire caliente y frío: al aumentar la velocidad, siente la temperatura de manera diferente. Las partículas cuánticas, que actúan como sustancia de trabajo, al moverse cerca de la velocidad de la luz también empiezan a «ver» el calor a su manera. Este engaño sensorial es consecuencia de la специальной теории относительности de Einstein.
En una máquina térmica común, la eficiencia está limitada por la diferencia de temperaturas y no puede superar la barrera de Карно. Pero si las sondas cuánticas se desplazan casi a la velocidad de la luz, el campo caliente les parece aún más caliente, y el frío, más gélido. Los científicos construyeron un modelo con detectores simples de Брайса ДеВитта y demostraron que la aceleración adecuada aumenta el trabajo útil y supera el límite clásico. Así, la propia velocidad se convierte en combustible.
🎯 Un motor así, en el espacio interestelar, podría recargarse con la radiación cósmica de fondo — la luz enfriada del Big Bang — simplemente moviéndose a alta velocidad.
🎬 La idea de extraer energía del vacío no es nueva: aparece en los «Diarios de las estrellas» de Stanisław Lem y en otras historias de ciencia ficción.