Analizando los datos del telescopio espacial Gaia, los científicos descubrieron una depresión local en las velocidades verticales de las estrellas del disco de la Vía Láctea. Se encuentra justo donde se ven perturbaciones en el gas interestelar: un vacío, un anillo molecular y un «chorro» vertical de hidrógeno. Lo más probable es que sea la huella del paso de un subhalo oscuro (un cúmulo de materia oscura del tamaño de una galaxia enana) que no generó estrellas. Esta es una rara evidencia directa de la existencia de estructuras oscuras de baja masa, importante para verificar los modelos de formación de galaxias.
Los astrónomos han encontrado en el disco de la Vía Láctea una zona donde las estrellas cambian bruscamente de velocidad, como si un núcleo invisible hubiera rodado por un campo de trigo y aplastado las espigas. Cerca, los datos de espectroscopia (descomposición de la luz) muestran nubes de hidrógeno y otros gases, aplastadas en una burbuja y un 'dedo' gigante. Al final de esta estela no hay ni una sola estrella. Por tanto, la culpable es una galaxia enana, compuesta casi en su totalidad de materia oscura, invisible al ojo. Lo más sorprendente: la colisión ocurrió hace unos 200 millones de años, pero la abolladura en el disco estelar aún es visible, como una cicatriz en el lienzo del cosmos. Ya en el siglo XX, Fritz Zwicky y Vera Rubin demostraron que sin la materia oscura las galaxias se dispersarían. La teoría moderna ΛCDM predice cientos de estas acumulaciones oscuras alrededor de las grandes galaxias, y este hallazgo ofrece una rara oportunidad para comprobar nuestras ideas sobre la masa oculta del Universo.
🎯 Si la materia oscura fuera visible, el cielo nocturno estaría cubierto de cientos de minúsculas galaxias fantasma girando alrededor de la Vía Láctea.
🎬 Las 'galaxias oscuras' recuerdan a las naves fantasma de la ciencia ficción: masivas pero invisibles.