En el estallido de rayos gamma GRB 221009A se ha detectado por primera vez de forma fiable una serie de líneas de emisión (picos estrechos de radiación) con energías entre 37 y 6 MeV, que evolucionan con el tiempo. Se propone un nuevo mecanismo: los fotones nacidos de la aniquilación de electrones y positrones pasan por un proceso de comptonización inversa —pérdida de energía al dispersarse en partículas rápidas, como una pelota en un campo de frenado. El modelo reprodujo los cambios observados en la energía central, anchura y flujo de las líneas, e impone fuertes restricciones a la formación de este tipo de líneas en explosiones cósmicas. Esto abre el camino a la comprensión de la física extrema de los estallidos de rayos gamma.
En octubre de 2022, el estallido de rayos gamma más brillante, GRB 221009A, dejó nítidas huellas de luz — líneas de emisión, con las que se identifican los elementos químicos. Su energía cayó de 37 a 6 megaelectronvoltios (millones de veces superior a la energía de la luz visible), como una bola de billar que pierde velocidad tras una cascada de golpes. A diferencia de las estrellas, donde la luz suele acelerarse, aquí se enfriaba vertiginosamente.
El nacimiento de los fotones era provocado por la aniquilación de electrones con positrones — la transformación total de materia en radiación, sobre la que reflexionó Paul Dirac. Luego empieza el «billar»: cada fotón chocaba repetidamente con electrones y perdía una porción de energía. Esta dispersión, descubierta por Arthur Compton, aquí funciona en modo de reducción. El modelo reprodujo con precisión cómo cambiaban el brillo y la anchura de estas líneas.
Este mecanismo establece las reglas para señales similares en otras explosiones cósmicas, desde fusiones de estrellas de neutrones hasta colapsos en supernovas.
🎯 El estallido de rayos gamma GRB 221009A fue tan brillante que durante unos segundos su resplandor posterior pudo verse incluso con telescopios de aficionados, todo un récord para este tipo de eventos.