Los astrofísicos han obtenido indicios convincentes de que la energía oscura no es una constante cosmológica (w = -1), sino que cambia dinámicamente. El análisis de los datos de DESI, supernovas y el fondo cósmico de microondas muestra que su ecuación de estado probablemente cruza el valor -1 — el escenario «Quintom-B». Esto recuerda a cuando el zumbido constante de un motor empieza de repente a fluctuar. También se han refinado los límites de la masa de los neutrinos, y en algunos modelos la discrepancia con ΛCDM supera los 3σ, lo que apunta a posibles grietas en el paradigma estándar.
Antes, los cosmólogos imaginaban la energía oscura como un soplo uniforme que inflaba el Universo como un globo. El descubrimiento de la expansión acelerada, realizado por Adam Riess y Saul Perlmutter a finales del siglo XX, solo reforzó esta imagen.
Pero el resumen de datos recientes —desde los destellos de supernovas hasta mapas de galaxias y ecos del Big Bang— dice lo contrario. El estudio de la luz de millones de galaxias (con el instrumento DESI, espectroscopía) reveló que la fuerza que infla el globo ha estado pulsando. En el pasado, la presión fue un poco más débil, luego se intensificó, pero ahora podría estar debilitándose de nuevo.
🎯 Si la energía oscura realmente no es constante, el final del Universo podría ser diferente: la expansión no es eterna; dentro de billones de años podría desacelerarse, y las galaxias comenzarían a acercarse, iniciando un colapso inverso.