¿Es usted uno de los autores de este trabajo? Escríbanos desde su correo institucional o profesional indicando el arXiv ID de este artículo: le verificaremos y le daremos acceso de edición a esta página.
El telescopio James Webb ha detectado por primera vez de forma fiable fosfina en la atmósfera de una enana marrón fría, y resultó ser diez veces más de lo calculado.
📄 Mostrando la versión "Simple" — "Popular" aún no está lista. Añádelo a favoritos para ayudar a priorizarla.
Las enanas marrones son «estrellas fallidas» que no lograron encender su horno nuclear. Más masivas que los planetas pero más ligeras que las estrellas, se asemejan a gigantescas batidoras atmosféricas: sus profundidades son calientes, las capas superiores relativamente frías, y poderosas corrientes agitan esta mezcla. Mediante análisis espectral (descomposición de la luz en colores) con el telescopio James Webb, los científicos detectaron fosfina en Wolf 1130C. Este gas, conocido por Júpiter, apareció aquí en una concentración diez veces mayor de lo visto antes.
La abundancia de fosfina indica una fuerte convección: desde las profundidades incandescentes, el gas asciende a velocidades de cientos de metros por segundo, más rápido que cualquier huracán terrestre.
Curiosamente, en la Tierra este gas huele a podrido, pero el «cóctel» cósmico se mezcla sin olor. Ahora los astrónomos pueden usar estos marcadores químicos para distinguir con más claridad los exoplanetas gigantes de las enanas marrones.