Una subluna es la luna de una luna. Las mareas determinan su destino. La Tierra solo conservaría pequeños asteroides, pero en los Júpiter cálidos podrían existir gigantes del tamaño de la Tierra. Pero para la vida se necesita una masa especial: ni demasiado grande ni demasiado pequeña. Estas sublunas son raras, como monedas de oro. ¿Son las lunas habitables de lunas una rareza cósmica?
La Luna puede tener su propia luna diminuta, como una matrioska, pero en el espacio. La muñeca exterior es el planeta, la del medio es la luna, y la interior es un pequeño satélite lunar, o subluna. Newton demostró que todos los cuerpos se atraen y la gravedad los mantiene unidos. Pero la gravedad no es uniforme: en la cara cercana del satélite es más fuerte que en la lejana. Esta diferencia crea fuerzas de marea que comprimen y estiran el objeto, como arcilla. Si la subluna se acerca demasiado a la luna principal, esta la desgarraría; así se rompió posiblemente un anillo de polvo alrededor de la luna Rea de Saturno. La curvatura del espacio-tiempo lo explica como una deformación del propio espacio.
Los cálculos muestran que la Tierra podría retener una subluna del tamaño de un asteroide. Si fuera más grande, la Luna se alejaría un 30% más de nosotros. En el exoplaneta Kepler-1625b, un cálido gigante gaseoso, las sublunas podrían ser tan grandes como la Tierra. Para que surgiera vida en una luna así, se necesitan agua líquida, atmósfera y tectónica de placas, es decir, una masa de aproximadamente la mitad de la terrestre. Pero justo con esa masa «media» la órbita se vuelve inestable: una paradoja por la que las sublunas habitables quizá sean extremadamente raras.
🎯 La luna Rea de Saturno quizá tuvo alguna vez un anillo de polvo: casi sublunas.