Una diminuta viga de un nanogramo y medio se logró enfriar a 0,006 grados sobre el cero absoluto. A esa temperatura, sus vibraciones se volvieron apenas perceptibles, pero aún obedecen las leyes térmicas. Esto abre el camino a sensores capaces de captar una onda gravitacional o el empujón de una partícula de materia oscura.
🎯 Este columpio está más frío que el fondo cósmico tras el Big Bang (cuya temperatura es de 2,7 K). De hecho, es uno de los cuerpos macroscópicos artificiales más fríos.
🎬 Enfriar un objeto casi visible hasta los límites del mundo cuántico es como intentar encerrar al 'gato de Schrödinger' en metal y silicio, donde las vibraciones se ralentizan hasta convertirse en el temblor de una sola partícula.