Mediante desmagnetización nuclear —un método que extrae energía al retirar el campo magnético—, una placa de un nanogramo y medio se enfrió pasivamente hasta 6,1 milikelvin. El temblor residual obedecía claramente las leyes térmicas. Este récord abre el camino a sensores de ondas gravitacionales y a
arXiv:2510.24199 · 2025-10-28