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Nuevas observaciones demostraron que los restos de supernovas pueden acelerar protones a energías cientos de veces superiores a las de los aceleradores terrestres.
Abstract
Los remanentes de supernova (nubes de gas tras la explosión de una estrella) se consideraron durante mucho tiempo los principales aceleradores de rayos cósmicos, pero faltaban pruebas directas de que alcanzaran energías cercanas al peta-electronvoltio (PeV). El telescopio LHAASO estudió la radiación gamma del remanente IC 443 e identificó dos fuentes. El espectro de una de ellas se extiende más allá de 30 TeV sin signos de corte, lo que apunta a protones con energías de alrededor de 300 TeV. Es parecido a cómo una onda sonora, tras múltiples reflexiones, acelera una partícula hasta velocidades extremas. Esto confirma que las ondas de choque de las explosiones estelares son un superacelerador natural.
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Cuando una estrella masiva explota, su materia se dispersa a años luz, formando un remanente de supernova: una nube gigante de gas incandescente. Uno de estos objetos, IC 443, se sospechaba desde hace tiempo como una factoría de partículas de energías colosales. Pero faltaban pruebas.
Nuevos datos del observatorio LHAASO, que capta la radiación cósmica más extrema, mostraron que en IC 443 hay una fuente compacta cuya emisión revela protones con energías cientos de veces superiores a lo que logran los aceleradores terrestres. Cerca, posiblemente funcione un púlsar, una estrella de neutrones superdensa que gira rápido y emite potente radiación.
El telescopio Fermi ya había detectado aquí una emisión típica de colisiones frontales entre protones y gas interestelar, una firma inequívoca de una fábrica en plena actividad.
El hallazgo demuestra que los remanentes de supernova son los principales proveedores de rayos cósmicos, las partículas que bombardean la Tierra. La aceleración en IC 443 no se frena, como si la fábrica llevara milenios sin pausa.
🎯 A esas velocidades, los protones cruzan nuestra galaxia en apenas unos miles de años, en lugar de los millones que tardaría una partícula ordinaria.