Un vórtice en un fluido puede imitar un agujero negro. Si se coloca en un recipiente cerrado, las ondas reflejadas pueden desestabilizar el sistema, como una «bomba de agujero negro». Un nuevo estudio muestra que los vórtices con el centro vacío son los mejores para esta imitación. ¿Puede un simple remolino convertirse en una ventana a la física gravitacional?
Cuando se hace girar un líquido en una taza, se forma un remolino con un centro vacío. En ese centro hueco, las ondas encuentran una trampa: al reflejarse en las paredes, le roban energía al vórtice y crecen como el fuego a lo largo de una mecha: cada ola es más fuerte que la anterior, hasta que estalla un pico.
La mayor sorpresa del experimento: el mejor análogo de mesa de un agujero negro resultó ser un vórtice con el centro completamente vacío. Precisamente ese vacío interior, como en un tornado, hace que su comportamiento sea casi cósmico. Así, una simple olla con agua se convierte en un portal hacia abismos lejanos.
🎯 Los tornados y las trombas marinas replican exactamente la estructura de los agujeros negros: su centro vacío actúa como trampa para las ondas; basta con que se reflejen y se desata una avalancha.