Las estrellas oscuras son objetos del universo temprano que brillan gracias a la materia oscura. Pueden absorber materia y crecer hasta tamaños gigantescos, para luego colapsar en agujeros negros. Así, posiblemente, nacen los agujeros negros supermasivos que asombran a los astrónomos. Imagínate: una bola de nieve cósmica que rueda y se convierte en una avalancha: ¿de dónde surgieron los primeros gigantes?
Justo después del Big Bang pudieron nacer astros inusuales: las estrellas oscuras. A diferencia del Sol, no quemaban combustible nuclear, sino que se alimentaban de las colisiones de partículas de materia oscura, en las que esta libera energía. Como una bola de nieve que rueda cuesta abajo, esta estrella atraía gas rápidamente, acumulando hasta millones de masas solares. Su propia gravedad generaba una curvatura colosal del espacio, y la estrella colapsaba en un agujero negro. Este escenario fue predicho por Subrahmanyan Chandrasekhar y Richard Feynman: ninguna presión interna puede detener semejante desplome. Así, probablemente, surgieron los embriones de los agujeros negros supermasivos que vemos en los centros de las galaxias. Sin las estrellas oscuras, a los astros comunes no les habría alcanzado el tiempo para cultivar estos gigantes en el universo joven. Un dato asombroso: una estrella oscura de un millón de masas solares se extendería hasta la órbita de Plutón, pero su superficie sería más fría que una bombilla incandescente.
🎯 Una estrella oscura gigante se extendería desde el Sol hasta Plutón, pero su superficie calentaría menos que una bombilla casera: un contraste asombroso de tamaño y temperatura.