La evolución de los sabores de neutrinos en entornos astrofísicos densos es no lineal y sensible a los efectos cuánticos de muchas partículas más allá de la aproximación de campo medio. Se propone un enfoque unificado basado en redes tensoriales que permite modelar la evolución no homogénea y anisótropa de los sabores en condiciones típicas de supernovas con colapso del núcleo y fusiones de estrellas de neutrones. Dentro de este enfoque, se investiga la influencia de la falta de homogeneidad, las condiciones de frontera y la convergencia con la resolución para varias distribuciones de neutrinos. Los sistemas de muchas partículas alcanzan el equilibrio antes que sus análogos de campo medio, llegando a estados finales de sabor similares. Aumentar la región de interacción permite que las fronteras abiertas reproduzcan el comportamiento del sistema cerrado, pero solo si los haces están inicialmente superpuestos e interactúan de forma continua. Por el contrario, las configuraciones inicialmente separadas desarrollan entrelazamiento más lentamente, interactúan durante más tiempo y dan lugar a una composición de sabores diferente a la de los cálculos con superposición inicial.
Predichos por Wolfgang Pauli y bautizados por Enrico Fermi, los neutrinos son partículas casi indetectables. Dentro de las supernovas gigantes moribundas y de las estrellas de neutrones en fusión, se producen cantidades inimaginables. Cada partícula posee un tipo que puede cambiar. Antes se creía que estas transformaciones ocurrían de forma independiente. Pero en el hacinamiento de una catástrofe estelar, los neutrinos comienzan a influir en sus vecinos.
Al igual que en una multitud donde el estado de ánimo se contagia de una persona a otra, los neutrinos aceleran el cambio de sus estados mediante un intercambio constante. Un nuevo modelo ha integrado por primera vez estas interacciones colectivas en un panorama coherente. Resulta que cuando las partículas están apiñadas, alcanzan un tipo único mucho más rápido de lo que predecían los modelos anteriores. Si los flujos están inicialmente separados, el proceso se ralentiza y la composición final es diferente. Lo más sorprendente: en un instante del colapso del núcleo, estas partículas invisibles se llevan más energía de la que emitirá el Sol en todos sus 10.000 millones de años de vida. Precisamente su comportamiento dicta cómo estallará la estrella y qué elementos pesados —como el oro— esparcirá por el espacio.
🎯 De la supernova de 1987, los detectores terrestres captaron apenas 25 neutrinos, pero fueron suficientes para confirmar la teoría del colapso estelar.