Un universo bebé en gravedad cuántica podría no estar vacío, sino almacenar una cantidad enorme de información oculta, como una habitación cerrada cuya llave está fragmentada entre varias personas, de modo que ninguna puede abrirla por sí sola. Así explican los científicos por qué la información no se clona ni desaparece en la singularidad. ¿Podría ser nuestro universo una «habitación con secreto»?
Según una hipótesis física, nuestro mundo volumétrico podría ser una proyección desde una superficie plana. De tal Universo a veces se desprenden pequeñas burbujas cerradas — universos bebés. Durante mucho tiempo se consideraron vacíos, carentes de diversidad interna.
Resultó que la información dentro de ellos está esparcida como fragmentos de un espejo roto. Cada observador externo solo ve el reflejo en su propio fragmento, por lo que el grado de desorden es alto y nadie tiene acceso a la imagen completa. Esto explica por qué nadie puede mirar dentro de un agujero negro o entender lo que sucede en el espacio-tiempo curvado durante el colapso.
Este enfoque resuelve viejas paradojas como la desaparición de datos. Hawking fue el primero en reflexionar sobre estos universos bebés, mientras que Maldacena y Susskind construyeron el modelo holográfico.
🎯 La idea de los universos diminutos ya apareció en los trabajos de Stephen Hawking, pero durante mucho tiempo se consideró una excentricidad matemática.
🎬 En la ciencia ficción, ideas similares se exploran en la película «Interstellar», donde detrás de una estantería se abrían otras dimensiones.