Si dos bolas de acero giran juntas, su atracción mutua es incapaz de cambiar la forma de cada una. Una bola de agua, por el contrario, se estiraría como una gota. Un análisis reciente de las ondas gravitacionales de la fusión de agujeros negros GW250114, la más definida registrada, mostró: los agujeros negros son como bolas de acero absolutamente rígidas. No se deforman, por mucho que tire su compañera.
El nuevo resultado, obtenido tras procesar la señal de los detectores LIGO y Virgo, establece un nuevo récord: las fuerzas de marea, provocadas por la curvatura del espacio-tiempo y miles de millones de veces más potentes que las que la Luna genera en los océanos terrestres, no dejaron ni rastro de estiramiento. La deformación permitida resultó ser tan insignificante que, si un agujero negro fuera del tamaño de un balón de fútbol, su límite de no retorno (horizonte de sucesos) se habría desplazado menos que el grosor de un protón. Esto descarta hipótesis exóticas como las estrellas bosónicas, grumos cuánticos sin envoltura sólida. Weiss y Thorne alguna vez buscaron desviaciones similares, pero la naturaleza, al parecer, prefiere la simplicidad.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2512.01918
Tidal Love numbers of black holes, zero in classical general relativity for Kerr black holes in vacuum, become non-vanishing in the presence of exotic matter or in alternative theories of gravity, making them a powerful probe of fundamental physics. The gravitational-wave event GW250114, observed with an unprecedented signal-to-noise ratio, provides a unique opportunity to test this prediction. By analyzing this event, we conclude that the data is consistent with the binary black hole hypothesis, and we place a 90\% upper limit on the effective tidal deformability of $$\tilde{\Lambda} < 34.8$$. These bounds imply that any environment surrounding the black holes must contribute less than $$\sim 7\times 10^{-3}$$ of their mass, and they rule out some models of boson stars. Our findings provide the strongest observational constraints yet on black hole tidal deformability and show that the data remain fully consistent with the Kerr black hole prediction of vanishing tidal Love numbers.
Si un agujero negro del tamaño de un balón de fútbol estuviera sometido a fuerzas de marea, la deformación permitida de su horizonte sería menor que el grosor de un protón.