Los científicos estudiaron datos de búsquedas de exoplanetas mediante los métodos de velocidades radiales (oscilaciones estelares) y microlente gravitacional (curvatura de la luz por gravedad), para encontrar agujeros negros primordiales (ANP) — hipotéticos restos del universo temprano con masas planetarias. Al excluir objetos visibles directamente o por tránsitos (que son definitivamente planetas), identificaron una serie de candidatos a ANP, como Kepler-21 Ac y Wolf 1061 d, así como dos eventos de microlente. Como bailarines invisibles, se delatan solo por su influencia gravitacional. Futuras imágenes mostrarán quién es quién.
Una estrella que baila sin pareja visible: así perciben los astrónomos sus oscilaciones. El corrimiento Doppler suele delatar un planeta, pero a veces el compañero sigue siendo invisible. Entonces podría ser un agujero negro primordial, un objeto de masa planetaria nacido en el universo temprano. A diferencia de los planetas comunes, este agujero no refleja luz ni oculta la estrella (no hay tránsito).
Tras revisar datos de miles de candidatos a exoplanetas, los científicos destacaron seis objetos que se manifiestan solo gravitacionalmente. Entre ellos están los compañeros de las estrellas Kepler-21, Gliese 686 y otras cuatro. Dos episodios de curvatura breve de la luz de estrellas lejanas (microlente gravitacional) también resultan sospechosos.
La danza gravitacional delata por igual a un planeta y a un agujero negro. Para distinguirlos ayudará la radiación de Hawking: los agujeros diminutos se evaporan más rápido y podrían emitir una señal débil. Si se confirma, estos compañeros invisibles se convertirán en la llave de la materia oscura, la sustancia misteriosa que quizás compone la mayor parte del universo.
🎯 Un agujero negro primordial con la masa de la Tierra cabría en una uva: su diámetro sería de solo 9 milímetros.