La sonda solar Parker Solar Probe descubrió que más cerca del Sol, en el viento solar, surgen ondas especiales con mayor frecuencia — como las ondas en el agua al lanzar una piedra, pero en plasma. Transportan energía y ayudan a entender cómo se calienta la corona solar. ¿A dónde va esa energía después?
El viento solar no es un arroyo tranquilo, sino una sopa burbujeante de partículas cargadas. La sonda Parker, al sumergirse cerca del Sol, captó dos tipos de ondas que actúan como batidoras. Las ondas levógiras, como un batidor de varillas en manos de un chef, agitan la materia cuando la temperatura a lo largo y a lo ancho del movimiento difiere. Rugen casi un tercio del tiempo cerca de la estrella, aumentando la proporción de las partículas más rápidas, como una batidora que empuja la espuma hacia la superficie.
Las ondas dextrógiras
Un análisis fino de la luz (espectroscopía) y el aprendizaje automático permitieron detectar el momento en que los chorros térmicos generan las ondas dextrógiras. Paradójicamente, es esta ondulación invisible, y no las eyecciones colosales, la responsable de calentar la enorme corona, cuya temperatura es cientos de veces mayor que la superficie del Sol. Del ritmo de estas ondas depende el clima espacial cerca de la Tierra.
🎯 El viento solar arrastra una masa equivalente al monte Everest aproximadamente cada minuto.