Normalmente, dos superficies muy cercanas se pegan por el efecto cuántico Casimir. Pero los científicos encontraron la manera de convertir esa atracción en repulsión, añadiendo un líquido magnético, y lograron que una diminuta placa flotara en el aire sin soporte. El ajuste fino de los materiales abre el camino a microdispositivos donde las piezas se sostienen mediante campos cuánticos.
🎯 El efecto Casimir fue predicho por el físico holandés Hendrik Casimir en 1948, mientras estudiaba las fuerzas entre moléculas de pegamento.
🎬 La tecnología recuerda a los hoverboards fantásticos que flotan sin ruedas ni motores, solo que en lugar de magia, hay pegamento cuántico.