El universo se expande, y lo hace cada vez más rápido. Detrás de esta aceleración está la misteriosa energía oscura. Durante mucho tiempo se la consideró inmutable, como una constante de libro de texto. Pero los nuevos datos del instrumento DESI, que capta los espectros de millones de galaxias, insinúan que la energía oscura podría haber sido más fuerte o más débil en distintas épocas.
Los autores del trabajo comprobaron cómo encaja esta variabilidad en un modelo cosmológico con rebote: un escenario en el que el universo no nació de un punto, sino que se contrajo y volvió a expandirse sin singularidad. Compararon el modelo con energía oscura constante y con energía oscura variable. Resultó que el modelo con energía oscura cambiante concuerda mejor con los datos: da una tasa de expansión del universo (constante de Hubble) de unos 65 km/s por megapársec, más cercana a las mediciones con supernovas que las estimaciones anteriores.
Tener en cuenta el débil efecto de lente gravitacional y la curvatura del espacio inclina aún más la balanza a favor de una energía oscura en evolución. Este es un paso importante para resolver la "tensión de Hubble": la discrepancia entre la tasa de expansión medida en el universo temprano y la medida con objetos cercanos.
La constante de Hubble tiene dimensiones de "velocidad por distancia": 65 km/s por megapársec significa que una galaxia a 3,26 millones de años luz se aleja de nosotros a 65 km/s.
En la serie "The Expanse", la energía oscura juega un papel en el destino de la protomolécula y los anillos: una interpretación fantástica de su variabilidad.