Un rayo láser atraviesa una cubeta de vidrio con vapor de rubidio, y por cómo los átomos absorben la luz se puede conocer su temperatura. Es como medir la velocidad de los coches por el desenfoque de una fotografía: cuanto más rápido se mueven los átomos, más ancha se vuelve la línea de absorción.
Un termómetro común ilumina con una sola frecuencia y la va ajustando lentamente, como alguien que prueba las teclas de un piano una por una. Mientras tanto, los átomos tienen tiempo de "acostumbrarse" a la luz y distorsionar la imagen, como si el pianista mantuviera presionada una tecla demasiado tiempo y el sonido se desafinara. El nuevo dispositivo, en lugar de una sola nota, toca un acorde completo: el peine de frecuencias envía miles de frecuencias simultáneamente al vapor, y los átomos no tienen tiempo de distorsionar la señal.
Este termómetro no necesita calibración para un gas específico y funciona rápido. Se puede instalar en una planta farmacéutica, donde los medicamentos son sensibles al calor, o junto a contenedores de residuos nucleares, donde se requiere un monitoreo constante sin intervención humana.
Un peine de frecuencias es luz que contiene simultáneamente miles de frecuencias igualmente espaciadas, como los dientes de un peine. Por su invención, en 2005 se otorgó el Premio Nobel de Física.
En la serie "The Expanse", los termómetros basados en láseres vigilan la temperatura de los reactores nucleares de la nave para detectar sobrecalentamientos a tiempo.