En el material NaAlSi, al enfriarse, los electrones forman un rizado fugaz: franjas que aparecen y desaparecen, como un patrón en el agua al soplar el viento. Estas franjas se entrelazan con la superconductividad, un estado en el que la corriente fluye sin resistencia. Normalmente, para ello los electrones se emparejan con la misma energía de enlace. Pero aquí, la energía que rompe el par, o brecha, cambia al ritmo del rizado: donde las franjas son más densas, el enlace es más fuerte. Algo inesperado según el modelo estándar.
Las simulaciones por ordenador mostraron que las franjas electrónicas reducen el caos en el sistema (los científicos lo llaman disminución de la entropía), y esto precisamente potencia la superconductividad. Paradoja: el rizado, que parece desorden, introduce un orden adicional. El rizado en sí dura apenas billonésimas de segundo, pero logra cambiar las propiedades de todo el cristal. Este descubrimiento acerca la solución al enigma de los superconductores de alta temperatura, materiales que prometen electrónica sin pérdidas.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2601.10939
Electronic nematic and smectic liquid crystals are spontaneous symmetry-breaking phases that are seen to precede or coexist with enigmatic unconventional superconducting states in multiple classes of materials. In this Letter we describe scanning tunneling microscopy observations of a short ranged charge stripe (smectic) order in NaAlSi, whose superconductivity is speculated to have an unconventional origin. As well as this we resolve a clear spatial modulation of the superconducting gap amplitude, which arises due to the intertwined superconducting and smectic orders. Numerical calculations help to understand the possible driving mechanism as a suppression of kinetic energy on the Fermi surface formed in part by two large, flat-topped hole pockets of p-orbital character.
Las estructuras esmécticas, similares al rizado electrónico, se encuentran en las pompas de jabón y en las pantallas de algunos relojes: su disposición en capas crea irisaciones.
La idea de materiales donde las ondas cuánticas almacenan información recuerda a los cristales de dilitio de 'Star Trek'.