Los físicos han encontrado una conexión: la polarizabilidad eléctrica dipolar (α_D, una medida de la deformabilidad del núcleo por el campo) de los núcleos pesados se correlaciona exponencialmente con la compacidad de estrellas de neutrones de 1,4 masas solares. Un parámetro adimensional ζ, que combina la compacidad y la pendiente de la energía de simetría L (una característica de la materia neutrónica), se ha convertido en la clave. Los valores experimentales de α_D para el plomo han permitido restringir de manera independiente los radios de estrellas de neutrones y L. Es como determinar el tamaño de una cueva por el eco: la respuesta nuclear revela las propiedades de las estrellas.
Una estrella de neutrones es el remanente superdenso de la explosión de una supernova, cuya existencia fue predicha por Fritz Zwicky en la década de 1930. Posteriormente, Jocelyn Bell Burnell las detectó como púlsares: fuentes giratorias de señales de radio estrictamente periódicas.
El radio exacto de una estrella de neutrones depende de la rigidez de la materia nuclear: su capacidad para resistir la compresión. Este valor no se puede medir directamente en la estrella, pero se puede calcular en el laboratorio. El núcleo atómico es como una esponja: si se comprime, su maleabilidad indica cuán blanda es la estrella esférica en el espacio lejano. Chandrasekhar sentó las bases de esta conexión; un trabajo reciente encontró una regla universal que equipara el comportamiento de protones y neutrones en el núcleo con las propiedades de la materia estelar, y todo ello encaja en el modelo estándar.
Las mediciones en núcleos de plomo mostraron que si una estrella pesa 1,4 veces el Sol, su radio es de aproximadamente 12 kilómetros. El más mínimo cambio en la maleabilidad del núcleo desplaza esta estimación en kilómetros. Así, comprimiendo una muestra diminuta en un laboratorio terrestre, los físicos precisan el tamaño de un objeto situado a miles de años luz. El cosmos y el microcosmos se unen no en la ciencia ficción, sino en un cálculo preciso.
🎯 Debido a la gravedad monstruosa de una estrella de neutrones, su superficie es casi perfectamente lisa: las montañas no pueden superar unos pocos milímetros de altura, pues cualquier protuberancia es aplastada al instante.
🎬 En la novela de ciencia ficción «El huevo del dragón» se describe una civilización que vive en una estrella de neutrones, donde el tiempo transcurre miles de veces más rápido que en la Tierra.