El Sol lanza de vez en cuando al espacio enormes nubes de plasma: las eyecciones de masa coronal. Dentro de estas nubes suelen estar enredadas protuberancias, grumos de materia más fríos y densos. Son precisamente ellas las que contienen muchos átomos neutros que brillan intensamente en ciertas líneas.
Los astrónomos utilizaron el instrumento UCoMP, que mide la polarización de la luz en la línea infrarroja del helio a una longitud de onda de 1083 nanómetros. Resultó que el helio neutro se ve claramente en las protuberancias en erupción cuando atraviesan la corona solar inferior y media, hasta dos radios solares desde la superficie.
Estas observaciones proporcionan datos valiosos sobre la velocidad de la eyección a lo largo de la línea de visión. Esto complementa la imagen que se obtiene con telescopios ultravioleta y coronógrafos de luz blanca. Cuanto antes se pueda detectar una eyección dirigida hacia la Tierra, con mayor precisión se podrán predecir las tormentas magnéticas y proteger satélites, comunicaciones y sistemas eléctricos.
La línea del helio a 1083 nm se encuentra en el infrarrojo cercano: no es visible al ojo humano, pero los detectores especiales la ven perfectamente.