Para explicar el valle de radios de los planetas Kepler, se propone un escenario basado en diferencias iniciales en la densidad volumétrica. Usando modelos refinados de la estructura interna de mundos acuáticos con atmósferas adiabáticas de vapor y modelos de migración de la librería Genesis, se construyó un modelo bayesiano jerárquico de mezcla para planetas con períodos menores a 100 días. Este combina planetas rocosos y mundos acuáticos sin envolturas de hidrógeno-helio. Las distribuciones de masa recuperadas muestran picos en ~2.6 M⊕ para los rocosos y ~7 M⊕ para los acuáticos, y la fracción de agua pico en los mundos acuáticos alcanza ~41%. Los mundos acuáticos describen bien la población de subneptunos de Kepler: el corte de prevalencia (acantilado de radio) se manifiesta como una caída brusca, llamada «cascada». Sin embargo, el análisis masa-radio indica que los planetas con R ≳ 3 R⊕ no pueden explicarse solo con agua, y al menos el 20% de los subneptunos en la muestra deben contener una mezcla de hidrógeno-helio.
El telescopio Kepler de William Borucki captaba el débil parpadeo de estrellas lejanas y descubrió miles de planetas alrededor de otros soles. Entre ellos hay un vacío evidente: casi no hay mundos de tamaño intermedio entre las bolas rocosas y los gigantes acuáticos esponjosos. Este 'valle de radios' se explica con un nuevo modelo: los planetas se dividen desde un inicio en rocosos y acuáticos. Los mundos acuáticos con atmósfera de vapor llenan el hueco, pero al triplicar el tamaño terrestre se interrumpen de repente, como un río que se precipita en una catarata.
Al alcanzar una masa crítica, dicho planeta atrapa hidrógeno y helio y se convierte en un gigante gaseoso. Los grandes mundos acuáticos simplemente no llegan a mostrarse: se transforman antes. Pero en su interior también se esconde una sorpresa: el agua, bajo una presión descomunal, se convierte en hielo caliente, sólido pero al rojo vivo. Las mediciones de luz del Kepler muestran que allí los océanos no tienen fondo. Y aunque estos mundos acuáticos son comunes en la galaxia, nuestro sistema solar es solo una de las recetas posibles.
🎯 En los planetas acuáticos, el agua se convierte en hielo caliente por la increíble presión: una sustancia sólida pero ardiente. Así que los océanos pueden ser líquidos en la superficie y helados en las profundidades al mismo tiempo.
🎬 En 'Interstellar', los héroes visitan el planeta Miller, cubierto por un océano poco profundo. Sin embargo, los auténticos mundos acuáticos son más bien gotas gigantes sin superficie sólida, mucho más profundos que cualquier mar terrestre.