Resulta que para crear entrelazamiento cuántico no se necesitan láseres: la luz solar común genera pares de fotones con una conexión súper fuerte. Violan el estricto límite clásico (la desigualdad de Bell), confirmando su naturaleza cuántica. Es como pasar de focos a iluminación natural: las tecnologías cuánticas se vuelven más eficientes energéticamente. ¿De repente, el internet cuántico podría funcionar con rayos de sol?
La luz solar es un torrente impetuoso que lleva pares inseparables de gotas. Así se ve el entrelazamiento cuántico: dos partículas están tan unidas que la vibración de una resuena instantáneamente en la otra. Antes, para crear estos pares se necesitaba un «remanso tranquilo»: un rayo láser perfectamente ajustado. Pero los científicos tomaron luz solar común luz solar (la misma que viaja hacia nosotros a la velocidad de la luz) y la pasaron por un cristal divisor que, como una rueda de molino, dividió el flujo en pares de partículas entrelazadas.
Los sensores de luz de fotometría mostraron una sincronía casi perfecta. La prueba clásica, propuesta por Bell y perfeccionada por Aspect y Zeilinger, confirmó un comportamiento genuinamente cuántico, sin indicios de trucos clásicos. El torrente salvaje funciona igual de bien que el remanso tranquilo.
Sorpresa: para esto solo hace falta una gota del torrente. El Sol emite cada segundo miles de millones de veces más luz de la que necesitan todas las redes cuánticas. Un rover marciano podría entrelazar partículas al atardecer, sin láseres. Esto encaja en la visión cuántica del mundo y promete comunicaciones cuánticas baratas.
🎯 El Sol emite cada segundo miles de millones de veces más luz de la que necesitan para funcionar todas las redes cuánticas existentes.
🎬 Como en los libros de ciencia ficción: tal vez una colonia marciana intercambie algún día señales entrelazadas con la Tierra utilizando solo la luz del día.