Los científicos construyeron un conjunto bayesiano de modelos de estrellas de neutrones y mostraron que la pasta nuclear exótica (materia en forma de esferas, barras, láminas) surge en la corteza principalmente bajo ciertas propiedades de las fuerzas nucleares. La transición de esferas a barras está comprimida en un estrecho intervalo de densidades (0.0588 fm⁻³), y el grosor de la pasta es solo el 14% de la corteza, pero su masa es casi la mitad. Estas capas influyen en las frecuencias de los sismos estelares (QPO), que dependen fuertemente de la curvatura de la energía de simetría. Así como el crujido de la corteza del pan revela qué tan horneado está, el temblor de la estrella habla de la composición de sus entrañas. Esto ayudará a los astrofísicos a interpretar las observaciones.
Mucho antes, Fritz Zwicky predijo que tras la explosión de una supernova nace una diminuta estrella de neutrones. Años después, Jocelyn Bell Burnell captó sus pulsaciones, descubriendo los púlsares. Y ahora resulta que dentro de estas estrellas hay una verdadera fiesta culinaria: los núcleos atómicos se estiran en espaguetis, se apilan en capas como lasaña y se agrupan en ñoquis. A esto lo llamaron pasta nuclear.
Un estudio reciente, combinando modelos nucleares y datos de ondas gravitacionales, mostró que la transición de núcleos redondos a hilos ocurre a una misma densidad, como si la naturaleza siguiera una receta. El grosor de la pasta es solo el 14% de la corteza, pero en masa representa casi la mitad. Estas capas hacen que la estrella tiemble a frecuencias específicas, y esos temblores los astrónomos los ven como el parpadeo de los púlsares. Por primera vez, los científicos compararon las frecuencias calculadas con datos reales y descubrieron que por el ritmo del temblor se puede deducir las propiedades de las fuerzas nucleares — algo así como sismología para estrellas.
Pero lo más inesperado es que esta pasta nuclear podría explicar los misteriosos «fallos» en el parpadeo de los púlsares, cuando su pulso se desfasa de repente. Tal vez el temblor de la pasta provoca cambios bruscos que los astrónomos llevan captando medio siglo.
🎯 «Pasta nuclear» no es una figura retórica, sino un término exacto. Las capas realmente recuerdan a espaguetis, lasaña y ñoquis. Pero su resistencia es tal que una hebra del grosor de un cabello soportaría el peso de una metrópolis.