Resulta que el entrelazamiento cuántico en una cadena de partículas, a cualquier temperatura, solo vive en distancias cortas. Quita un pequeño trozo y las mitades ya no se sienten la una a la otra. Es como con los parientes lejanos en una multitud ruidosa: no sincronizan sus acciones. Para un ordenador cuántico, este límite es una importante restricción de ingeniería.
🎯 Pocos lo saben, pero un límite similar funciona en el mundo de la biología: las vías neuronales no pueden ser infinitamente largas, de lo contrario la señal se perdería en el ruido. El entrelazamiento cuántico obedece la misma regla: las largas distancias le están vedadas.