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Los científicos establecieron un límite estricto para la asimetría eléctrica de los núcleos, acercándose a resolver el desequilibrio entre la materia y la antimateria.
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El núcleo de deuterio es como un trompo. Si las cargas en su interior están distribuidas de forma desigual, en un campo eléctrico el trompo se inclina. Esta diminuta asimetría se denomina momento dipolar eléctrico. En el experimento COSY, los físicos aceleraron haces de deuterones en un anillo magnético y observaron la inclinación del eje de rotación.
La sensibilidad del experimento equivale a notar que la punta de una aguja se haya desplazado el grosor de un cabello humano desde una distancia de diez kilómetros.
Resultado: sin inclinación. Pero se estableció un límite récord: menos de 2,5×10⁻¹⁷ e·cm. La búsqueda del momento dipolar eléctrico es la clave de uno de los mayores misterios del cosmos. Si las partículas elementales tuvieran una asimetría intrínseca, esto explicaría por qué después del Big Bang la materia no desapareció por completo al encontrarse con la antimateria. Esta asimetría va más allá del Modelo Estándar y podría ser la solución. El experimento demostró que el método funciona. Ahora, en camino, mediciones aún más sensibles.
La sensibilidad es tal como si notaras que una hoja de afeitar se ha inclinado el grosor de un átomo desde la distancia de un campo de fútbol.
En 'La última pregunta' de Isaac Asimov no aparece el tema de la antimateria perdida, pero su ciencia ficción está impregnada de la sensación de las asimetrías no resueltas del universo.