Para alinear los espines de las partículas en una misma dirección, los físicos suelen enfriar la sustancia casi hasta el cero absoluto y colocarla en un campo magnético intenso. Esto es caro y voluminoso.
El nuevo método se asemeja a ajustar una multitud de peonzas con un toque ligero: las moléculas intermediarias se unen temporalmente a los átomos objetivo y les transmiten su orden. La técnica se llama SABRE — amplificación de señal por intercambio reversible. En ella, el hidrógeno de un gas portador transfiere la magnetización a las moléculas diana directamente en disolución, a temperatura ambiente.
Esta resistencia es importante para experimentos donde el blanco se coloca directamente en la trayectoria del haz de partículas. Si el material no pierde la polarización bajo irradiación, puede usarse como medio activo de un detector — por ejemplo, un centelleador o un emisor de radiación Cherenkov.
Las peonzas siguen girando uniformemente incluso bajo una lluvia de impactos. Esto significa que los costosos criostatos e imanes quizás pronto sean reemplazados por un simple proceso químico.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2603.08750
Spin-polarized solid targets have underpinned many recent key advances in nuclear and particle physics, yet traditional methods to produce them face significant limitations due to the high cost and demanding cryogenic and magnetic field requirements. These factors constrain experimental geometries and present challenges in intense radiation environments where depolarization and materials damage can occur. We present the first results assessing the capabilities of the chemical hyperpolarization (ChHP) method Signal Amplification By Reversible Exchange (SABRE) to act as the polarization method to produce targets or active detector media. We show by using in-beam measurements that there is no depolarizing effect observed with the SABRE-polarized material in the A2 photon beam at the Mainzer Mikrotron (MAMI), as well as showing the resilience of such media to radioactive doses of up to \SI{3}{\kilo\gray}. We also illustrate the capabilities for using SABRE-polarized material as a scintillation or Cherenkov detector.
Una dosis de 3 kilograys es letal para un ser humano, pero para una disolución con moléculas polarizadas pasa casi desapercibida.