Materiales basados en carbono utilizados en catálisis, almacenamiento de energía y aplicaciones de alta temperatura.Los materiales basados en carbono —como el grafeno, los nanotubos de carbono y los carbones porosos— son fundamentales en la catálisis moderna y el almacenamiento de energía. Su alta superficie específica, conductividad eléctrica y versatilidad química los convierten en soportes ideales para nanopartículas catalíticas o en catalizadores activos por sí mismos. También desempeñan un papel clave en aplicaciones de alta temperatura, donde su estabilidad térmica y su bajo coeficiente de expansión térmica resultan ventajosos.
El uso del carbono como soporte catalítico se remonta a principios del siglo XX, pero la era moderna comenzó con el descubrimiento de los fullerenos (1985), los nanotubos de carbono (1991) y el grafeno (2004), que abrieron nuevas vías para la creación de materiales de carbono a medida.
En catálisis, los materiales de carbono proporcionan una gran superficie para las reacciones y pueden estabilizar nanopartículas metálicas, evitando que se sintericen. La interacción electrónica entre el soporte de carbono y el metal puede modificar la actividad del catalizador. En el almacenamiento de energía, los carbones porosos almacenan carga en dobles capas eléctricas (supercondensadores) o alojan iones de litio en los ánodos de baterías, mientras que su conductividad garantiza un transporte rápido de electrones.
El platino soportado sobre carbono se utiliza en pilas de combustible; los carbones porosos se emplean en supercondensadores y electrodos de baterías; los nanotubos de carbono se usan en compuestos de alta resistencia y como soportes catalíticos en procesos industriales.
El carbón activado tiene una superficie específica de hasta 3000 m² por gramo: un solo gramo posee la superficie de un campo de fútbol.









