Una pinza láser es un haz de luz que atrapa y mueve objetos diminutos, como bacterias o motas de polvo. Si hay que llevar una partícula del punto A al punto B, se podría tirar de ella directamente. Pero eso gastaría más energía que una ruta ingeniosa con rodeos.
Los físicos partieron de un método que usa curvas matemáticas para describir la trayectoria del rayo. Luego hicieron un barrido computacional de opciones para hallar la ruta más barata en energía. La prueba en casos sencillos confirmó que el método encuentra la solución correcta.
La gran sorpresa: si la partícula es activa, la ruta más económica en un sentido no coincide con el reflejo especular de la ruta de vuelta. Como si al nadador le resultara más fácil ir a favor de la corriente que en contra. Así que, al planear el recorrido, hay que tener en cuenta no solo la distancia, sino también el “carácter” de la partícula.
El método lleva el nombre del físico suizo Walter Ritz, quien en 1908 propuso una forma similar de cálculo en otro problema: el de las vibraciones de una cuerda.