Are you one of the authors of this paper? Email us from your institutional or work email address mentioning this article's arXiv ID and we'll verify you and give you edit access to this page.
El telescopio James Webb captó la radiación de helio ionizado, una señal de que en el joven Universo ardían estrellas hechas solo de hidrógeno y helio: los primeros soles.
Abstract
Se presenta la confirmación de una fuente de emisión de HeII λ1640, ubicada a una distancia proyectada de 3 pársecs de la galaxia GN-z11 con un corrimiento al rojo z=10.6. Las observaciones se realizaron con el espectrógrafo de alta resolución NIRSpec-IFU del telescopio espacial James Webb, confirmando resultados previos de resolución media. La identificación de la línea HeII está respaldada por la detección independiente de Hγ en la misma región. La emisión de HeII se resuelve espectralmente en dos componentes separados por 120 km/s y posee un ancho equivalente extremadamente alto (>20 Å). No se detectaron líneas metálicas. La fuente más probable de la emisión observada son estrellas de población III, ya que otras clases de objetos y mecanismos no ofrecen una explicación satisfactoria.
Links in the knowledge graph 1
📄 Mostrando la version "Simple" — "Avanzado" aun no esta lista. Anadelo a favoritos para ayudar a priorizarla.
400 millones de años después del Big Bang, el telescopio James Webb detectó una mancha brillante cerca de la galaxia GN-z11, como un faro lejano cuya luz atravesaba la oscuridad primigenia. Al descomponer el brillo en colores, los astrónomos encontraron una línea nítida de helio incandescente, cuyos átomos habían perdido electrones por el calor inimaginable.
Este tipo de resplandor solo lo producen estrellas compuestas casi en su totalidad de hidrógeno y helio, sin ningún elemento pesado: las llamadas estrellas de primera generación (población III). Vivían poco, pero brillaban con una intensidad feroz, y luego explotaban, esparciendo las primeras motas de carbono y oxígeno.
Giro inesperado: la mancha no era una estrella solitaria, sino un cúmulo entero, un faro colectivo cuyo brillo conjunto captamos. Sin esos primeros soles, el cosmos seguiría siendo un mar estéril de hidrógeno y helio.
🎯 Las estrellas de primera generación probablemente eran cientos de veces más masivas que el Sol y se consumían en un par de millones de años: en escalas cósmicas, menos que un parpadeo.